LA RAZA SHIBA INU

El shiba inu es una de las razas más antiguas que existe, los indicios de su existencia se remontan a unos 2000 años. Se cree que su origen está relacionado con perros salvajes que llegaron a Japón desde el sur de Asia. Otras fuentes establecen una relación directa con el antiguo lobo japonés. En cualquier caso, la Federación Cinológica Internacional no duda en encuadrarlo en el Grupo V (Razas primitivas y tipo Spitz). Esta clasificación no es aleatoria, y responde a criterios no solo estéticos, sino también de carácter. Es por ello que no podemos recomendar un shiba como perro para “todos los públicos”.


¿ES UN SHIBA INU UN PERRO PARA MI?


Antes de introducir un perro en nuestra vida hemos de valorar un gran número de factores; relativos tanto al animal como a nuestro estilo de vida. De sobras conocidos son: el tamaño del perro, la necesidad de ejercicio, los cuidados del pelo, la salud, la comida, etc., y de sentido común los que se refieren a nosotros: disponibilidad horaria, tamaño de nuestra vivienda, conformidad del resto de miembros del hogar, alergias, etc. Si tenemos pensado que nuestro compañero sea de una raza concreta sería interesante informarse sobre las características específicas de la misma, pero si además se trata de una raza peculiar como el Shiba Inu, diríamos que resulta casi una obligación instruirse sobre ella.

 

El Shiba Inu está considerada como una de las razas primitivas. Esta clasificación engloba también a otras razas como el Basenji, el Chow Chow, el Akita Inu o el Alaska Malamute, entre otros. Este grupo de razas tiene una serie de características comunes, interesantes a nivel físico pero trascendentales en el plano comportamental, que los hacen manifiestamente diferentes a las razas con las que solemos estar más habituados en Europa. En 2016 un estudio científico a partir del ADN mitocondrial de perros actuales parecía encontrar un punto temporal hace unos 12.000 años, en el que se produjo la separación entre las razas de perros occidentales, y aquellas que se desarrollaron en el continente asiático. Es decir, que la evolución de unos y otros se llevó a cabo de forma independiente. Es posible que ésta sea la causa principal de esas diferencias comportamentales mencionadas entre ambos grupos, o quizá no, pero nos parece evidente que existen. Para nosotros tiene bastante sentido identificar esta línea de razas desarrollada en Asia con los considerados perros primitivos. Si tuviéramos que destacar de forma sintética los rasgos principales de las razas primitivas destacaríamos su independencia, su impulso innato de caza, su elevada inteligencia instintiva, su gran capacidad adaptativa, su marcada necesidad exploratoria, su menor “voluntad de agradar”, y una salud fuerte con menor grado de patologías de origen genético.

 

En resumen podríamos decir que son “perros más perros”. Y esto implica una idea diferente de lo que la sociedad occidental espera de un perro, una mascota “hecha” para obedecernos y servirnos. El Shiba Inu es una muestra andante de ello, es un perro independiente, en toda la esencia de la palabra, por eso es común que sean comparados con gatos; pueden ser cariñosos pero no falderos. Paradójicamente, son perros que crean un fuerte vínculo con su grupo social, y si se permite su independencia y no se fuerza la relación, serán perros altamente unidos a su familia humana. Son perros que no se prestan tan fácilmente a cumplir nuestros deseos, no parecen sentirse cómodos obedeciendo por obedecer, si no ven un sentido a lo que se les pide. Destaca en ellos la necesidad de que su espacio físico sea respetado, y cuando éste es invadido de forma excesiva o imprevista lo manifiestan expresivamente. Se caracterizan por utilizar una gran cantidad de señales comunicativas caninas, entendiendo muy bien las de otros perros, y por eso mismo tienen menor tolerancia cuando los otros no respetan las suyas. Pero sobre todo, nos gustaría destacar algo que suele encontrarse camuflado bajo erróneas interpretaciones de sus respuestas y conductas: los Shibas son perros muy sensibles. Sensibles a su entorno, a los cambios que se producen en él, a la forma en que se les permite interactuar con el mismo, al estado de ánimo de las personas con las que crean vínculos, y a la forma en que éstas se relacionan con ellos. Es esta sensibilidad, y el no saber interpretarla la que genera la mayor parte de conflictos que erróneamente se le atribuyen al carácter de los Shiba Inu.

 

¿Y entonces es el Shiba Inu un perro adecuado para mi? La respuesta es afirmativa si puedes ofrecer tiempo, dedicación y comprensión a su educación. Aquí van una serie de puntos que consideramos imprescindibles para conseguir una relación adecuada con un Shiba Inu y su correcto desarrollo:

 

 La procedencia de tu cachorro va a ser crucial para determinar su futuro carácter. Los primeros meses de vida de un cachorro influyen de forma muy intensa en cómo va a entender el mundo y cómo debe interactuar con él. Todas las carencias que se produzcan en esta etapa van a tener su eco en el futuro perro. Por tanto, es esencial adquirir al cachorro de un criador acreditado, en el que puedas ver al cachorro con su madre y hermanos. Esto te permitirá saber que ese cachorro ha podido obtener aprendizajes esenciales de su madre, ha podido seguir un destete adecuado, y te permitirá observar el carácter de su madre, un factor de enorme peso en el futuro temperamento de tu perro. Diversos estudios señalan el carácter de la madre como un factor altamente heredable en los cachorros, ya sea por transmisión genética, como por aprendizaje vicario.

 La llegada a casa y su adaptación.El siguiente período de importancia en su influencia para el cachorro es la llegada al que va a ser su nuevo hogar. Es un período de especial sensibilidad para el cachorrito, pues de forma repentina pasa de estar con su madre y sus hermanos en su lugar seguro, a un lugar en el que está solo y que le resulta absolutamente desconocido. Es por eso que en este momento lo que más necesita el cachorrito es compañía, contacto y comprensión. Es en esta etapa, en la que mostrándote disponible, paciente y tranquilo hacia tu cachorro empezarás a crear el vínculo con él. Quizá sean momentos en los que tu cachorro empiece a investigar y descubrir: tu cama, el sofá, la cocina… será tu decisión si le vas a permitir acceder a esos sitios el día de mañana, pero ahora no es el momento de ser un sargento disciplinador, sino el de ser un anfitrión acogedor y comprensivo. Y esto aplica también para la hora de dormir, es muy probable que las primeras noches el cachorrito eche de menos a su madre y compañeros de camada, y llore. Nuestra recomendación es colocarle su camita cerca de la nuestra y que se sienta acompañado, de forma que empecemos a ser nosotros desde el primer momento su lugar seguro, ese referente que calma su miedo, enseguida pasará.

 La socialización con el entorno.En el momento en que tu veterinario te lo indique tu cachorro podrá salir a la calle. Entonces no es momento de hacer que tu perrito se conozca todo el barrio y lo toque todo el que pase por tu lado. Es momento de que regules sus salidas, limites sus tiempos y le permitas conocer su nuevo mundo poco a poco, adaptándote su edad. No está preparado ni físicamente, ni cognitivamente para asimilar los estímulos de una salida de más de 10-15 minutos los primeros meses. Y por supuesto, tampoco es el momento de enseñarle a caminar a tu lado, ni a no tirar de la correa… ¡paciencia!

 La socialización con perros.Tal como hemos mencionado son perros que tienen grandes capacidades comunicativas caninas, pero necesitan desarrollarlas. Es por eso que será imprescindible que el cachorro pueda interactuar libremente, es decir, sin correa y sin excesivas correcciones por tu parte, con otros perros. Será tu labor controlar que los tiempos no sean excesivos, y seleccionar los perros con los que se relaciona el cachorro, pues estos van a contribuir a desarrollar su carácter. Esta socialización debe tener lugar sí o sí a partir de los 4 meses hasta los 8 de forma periódica. Es una necesidad en todos los perros, pero un Shiba que no haya podido tener libre interacción con otros perros durante esta etapa tendrá un porcentaje muy alto de probabilidades de tener problemas de relación con otros perros cuando sea adulto. Es recomendable que en esta etapa contactes con algún educador de tu zona que trabaje la socialización con grupos de perros.

 El Shiba Inu no es un perro dominante.De hecho no hay perros dominantes respecto a las personas, la evidencia científica descarta la dominancia interespecífica, es decir entre diferentes especies como puede ser el perro y el humano. El Shiba Inu es un perro que como hemos dicho no se siente cómodo cuando invaden su espacio de forma imprevista o abusiva. Es un perro que no tolera manipulaciones bruscas por parte de desconocidos, y hasta que no nos ganemos su confianza con el paso de los meses, lo seguiremos siendo. El Shiba Inu necesita paciencia y entender bien lo que le pedimos para hacerlo. Y ante todo este tipo de situaciones que le incomodan o le preocupan,el Shiba Inu se expresa, y lo hace de una forma mucho más elocuente que otras razas de perros: con un gruñido más intenso, con un gemido más agudo,… lo que provoca que estas señales sean malinterpretadasporpersonas que no conocen la raza, tanto particulares, como una gran parte de profesionales que han visto pocos Shibas o convivido con ninguno.Si tienes dudas, antes de alarmarte, pregunta a tu criador, graba un vídeo y envíaselo, o acude a un profesional que esté habituado a trabajar con Shibas y verlos interactuar entre ellos.

 La obediencia y el adiestramiento. Saber hacer determinados trucos o cumplir órdenes no es lo que va a hacer que la relación con tu Shiba Inu sea mejor, aspectos como la socialización, un paseo enriquecedor, la buena comunicación, entender sus necesidades.... van a ser mucho más útiles que esos cursillos de unas cuantas sesiones de obediencia que anuncian muchos centros de adiestramiento. Nuestra recomendación es huir de los adiestradores que estén más pendientes de “hacerles hacer cosas” al perro que de enseñarte a entenderlo, sobre todo en este tipo de raza. Es más importante centrarte entender qué necesita tu perro a partir de la observación, que intentar convertirlo en un robot teledirigido. El vínculo con un Shiba Inu no se mejora con premios, ni mucho menos con castigos, sino creando una relación sólida de confianza en el día a día, es decir, convenciéndole de que la mejor opción es siempre seguirte. Cuando quieras que tu Shiba Inu haga algo,más que sobornarlo con un premio, déjale tiempo para que entienda lo que le pides, verás como ese aprendizaje será mucho más sólido y duradero.

 La necesidad de ejercicio.Una falsa creencia pero muy extendida nos dice que los perros necesitan hacer mucho ejercicio, cansarse en cada paseo para así poder estar relajados en casa y descansar. No tenemos espacio para desarrollarlo en este artículo, pero os podemos resumir que este tipo creencias lo único que generan son perro sobreexcitados, estresados y a los que les cuesta mucho relajarse, y por tanto se vuelven más reactivos. El Shiba Inu no es una excepción, y no es cierto que sea un perro que necesite un gran dispendio energético, más bien es un perro con una gran capacidad adaptativa que se acomoda con facilidad a las pautas a las que se le acostumbre. Tres paseos diarios relajados que en su conjunto supongan 1 hora - 1 hora y media serán suficientes para tener a un Shiba Inu en perfectas condiciones de salud y a nivel emocional.

 Rebajar expectativas.Esperar y exigir mucho de tu perro no suele ser una buena forma de tener una relación sana con él.No suele serlo porque si exigimos demasiado hay más pobabilidades de que las cosas no vayan tal como lo esperamos, y eso tiende a generar frustración. Con el Shiba Inu suele pasar esto, es una raza que rompe los esquemos de aquello que entendemos por un perro y no siempre se presta a todo lo que le proponemos o exigimos, y eso es algo que nos cuesta bastante aceptar de un perro en la sociedad actual. Así que un cosejo final es que si te decides por un Shiba Inu no te agobies, ni le agobies con demasiadas actividades o exigencias, ellos son perros independientes que tienen claro lo que necesitan para ser felices, y a veces es algo tan sencillo como les dejemos un poco a su aire.

 

Esperamos que esta aportación personal, a partir de nuestra convivencia diaria con 6 Shiba Inu, y de la relación como etólogo y criador con tantos otros, te pueda ayudar a tomar la decisión adecuada a la hora de escoger a un compañero canino, y que hayas podido entender un poquito mejor a esta peculiar, pero maravillosa raza.